La experiencia gira en torno al jardín y al porche, donde leer, conversar o simplemente descansar; compartir las comidas, dentro o al aire libre, sin horarios ni prisas; disfrutar el silencio, la sombra y la luz del sur; y el placer de quedarse en la casa y pasear por Dalías, pueblo de la Alpujarra almeriense.
Es una casa pensada para familias y para celebraciones; para estancias largas y para eventos; para convivir sin agobios y para disfrutar de un entorno auténtico, lejos del turismo masificado.
Aquí, el tiempo se vive de otra manera.

